Bangladesh 2012. Experiencias Personales

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2rcompany, Jue Mar 07, 2013 2:13 pm

Éste es un resumen de nuestro viaje por Bangladesh en septiembre de 2012. Todas las opiniones son personales y nuestras vivencias puntuales. No pretendemos pontificar tan solo contar nuestra experiencia viajera.



Bangladesh no es un país para turistas sino para viajeros. Ésta es la máxima a la que llegamos después de recorrer el país durante 20 días. Nos referimos a que el país carece de atractivos turísticos de interés. No existen grandes palacios, ni mezquitas ni ciudades mágicas...ni nada que lo pueda convertir en un foco turístico a nivel mundial. Los monumentos más importantes del país dejan más bien indiferentes. Así que si lo que buscas es cultura en forma de piedra....no vengas. Paisajísticamente tampoco es impresionante, más bien monótono. Los Sundarbans es el mayor bosque de manglares del mundo pero recorrerlos no es sencillo y sí terriblemente caro. Además, aunque su importancia como ecosistema es indudable desde el punto de vista turístico es más bien deficiente. Cox Bazar es la mayor playa del mundo pero no es para nada paradisiaca. Bargehat es la ciudad que reune más monumentos históricos del país y sin embargo ninguno de ellos impresiona. Ni la mezquita de las 60 cúpulas por mucho que sea patrimonio de la humanidad. Ni siquiera las ruinas de la gigantesca Mainimatis merece el desplazamiento hasta allí.

Ha quedado claro que no es un país para turistas, no? :-)

Sin embargo es un país perfecto para aquellos que quieran huir de las rutas trilladas (en 20 días tan solo vimos 4 viajeros), para aquellos que disfruten paseando por ciudades caóticas por el simple hecho de pasear, para aquellos que sepan divertirse en excursiones a lugares remotos donde el viaje se forja durante el trayecto y no una vez en el destino. Para aquellos que viajen sin prisas y sepan apreciar la hospitalidad de un pueblo realmente amable. Para aquellos que cargados de paciencia quieran entenderse y hacerse entender con las miles, sí sí miles, de personas que durante tu periplo se te acercarán con más curiosidad que verguenza. Para aquellos que estén dispuestos a ser invitados a 16 tés al día (hecho documentado), para aquellos que viajan por el simple hecho de viajar y recolectar experiencias y no para capturar paisajes y monumentos. En definitiva para viajeros con mayúsculas, con el aliciente de ser un país seguro y sin riesgos.



Datos prácticos:



Dinero

Bangladesh es probablemente el país más económico del mundo, desde luego el más barato por el que nosotros hemos andado y con diferencia.



La moneda es la Taka bengalí. Se puede sacar dinero en los cajeros automáticos sin problemas y son bastante abundantes. De todas el país es tan barato que con un par de veces que saqueís os dará más que de sobra.



El visado es de tipo VOA y se saca en el aeropuerto de Dhaka por unos 50 dólares. Es un trámite sencillo y sin mayor problema.



Transporte



• Autobús: Es el medio de transporte por excelencia. Son incómodos y sobretodo lentos, calculad una media de 20km/h. La conducción es temeraria pero sorprendentemente se ven bastante pocos accidentes de tráfico. No es necesario coger los billetes con antelación y la frecuencia a los sitios más importantes es alta. Las estaciones de autobús suelen estar en la periferia de las ciudades. Hay buses privados y estatales. Los primeros son más modernos y cómodos, pero cubren muy pocas rutas, en general las que van hacia o desde Dhaka. La compañía más orientada a los turistas es Greenline. Los del estado cubren todo el país y van parando a levantar gente durante todo el camino, lo que los hace más lentos.



• Tren: Las líneas de ferrocarril son más limitadas de lo que cabría esperar. Son poco más lentos que los autobuses pero bastante más cómodos. A diferencia de los autobuses aquí si es necesario coger los billetes con cierta anticipación (uno o dos días dependiendo de la ruta). Se puede viajar en segunda clase y primera con o sin aire acondicionado (aquí suele haber más plazas libres).



• Barco: Bangladesh es un país eminentemente fluvial así que en algún momento del viaje, quieras o no, vas a tener que tomar un barco. El más interesante para los viajeros es el rocket steamer que va desde Dhaka hacia Khulna y viceversa. Es una de las experiencias bengalíes más interesantes y que todo viajero debe hacer.

Hay tres clases:

- Tercera clase (deck class): es muy barata , pero hay que llevar bolsas de dormir para acomodarse en el piso del barco donde encontremos algún lugarcito.

- Segunda clase: es una cabina privada para dos personas, con ventilador y balcón compartido con 5 cabinas más (750 Tk).

- Primera clase: A diferencia de la segunda, ésta tiene aire acondicionado, balcón privado y es más espaciosa (1200 TK cada uno).



• Rickshaw: La bicicletas de tracción humana son omnipresentes en Bangladesh y una buena forma de desplazarse especialmente en las ciudades congestionadas, Eso si son un poco estrechas para dos personas de estatura media y tragas bastante humo. Pero son divertidos y una forma excepcional para estar en contacto con la realidad del país. Hay que regatear mucho y al final de cada trayecto siempre van a pedir más dinero del pactado.



Seguridad

Es un país absolutamente seguro.



Cuándo ir

Bangladesh está muy afectado por los monzones y esto puede condicionar el viaje. Por ejemplo en la época seca y premonzónica (hasta mayo) es posible que no puedas visitar los Sunderbans, durante el monzón (hasta octubre) es frecuente cortes de carretera que te impidan ir ha determinados lugares. El calor y la humedad son muy intensos y pueden hacer incómodo el viaje.



Comida

A pesar de su cercanía con la India, Bangladesh no tiene una buena gastronomía. Comer no es sencillo, o mejor dicho, encontrar algo apetecible para comer y que se salga del arroz y pollo no es sencillo. Para nosotros, es sin duda uno de los peores paises en cuanto a variedad y calidad gastronómica se refiere.Sin duda la gastronomía no es uno de los atractivos del país. Comer en los restaurantes o puestos locales donde no hay menú en inglés se limita a arroz con vegetales o carne y snacks fritos. Lo más difícil pasa por hacerse entender.

Lo mejor de su gastronomía bangladesí son los dulces aunque solo para los muy golosos.

El te es omnipresente. Se sirve en diminutos vasos y con leche condensada.



Ciudades



Srimangal

La forma más cómoda de llegar hasta aquí desde Dhaka es en tren. La estación queda a unos 300m del centro de la ciudad. La ciudad es pequeña y se recorre fácilemente a pesar del tráfico. Hay tres hoteles para turistas, ninguno sobresale (nosotros nos alojamos en el Hotel Plaza que está en la calle College). Lo mejor para recorrer las plantaciones de te es alquilar una bicicleta para ello basta con ir al mercado (railways station Rd) y buscar una tienda donde arreglan los rickshaw, allí podrás alquilar una bici.Pide que te den un candado porque hay cierta tendencia a robarlas.

Lo mejor es coger la bici y recorrer la zona. Hay muchos campos de te desde los más accesibles como el de Finlays hasta otros más lejanos, pero se puede llegar a ellos bien siguiendo las señales o bien dejándose guiar por lugareños. La carretera no es completamente llana pero las colinas son fácilmente ascendibles. Debido a denuncias por explotación en las plantaciones de te publicadas en medios periodísticos occidentales puedes encontrar cierta reticencia por parte de los trabajadores a hablar contigo, ya que si son pillados por los capataces pueden ser expulsados. En cualquier caso en la mayoria de las plantaciones de te fuimos bien recibidos, mejor en las menos turísticas y más pequeñas.

Hace 150 años los británicos trajeron las plantaciones de té de los estados vecinos indios de Bihar, Assam y Orissa. Los locales se negaron a aceptar el duro y monótono trabajo de la recolección del té por unos miserables salarios, así que junto con la planta de té también trajeron trabajadores de aquellas regiones. De religión hindú y aislados socialmente pronto fueron conducidos a un estado de esclavitud. Los terratenientes les pagaban con una moneda acuñada en las plantaciones y que sólo tenía valor en los economatos de la plantación, así se aseguraban de que si intentaban escapar lo hicieran sin dinero, lo que virtualmente les hacía imposible el viaje de retorno a su verdadero hogar. Los puestos son heredados así que cuando un trabajador muere, inmediatamente es relevado por uno de sus hijos, quiera o no, privando a muchos niños de seguir sus estudios de forma normal. Hoy en día son sus descendientes los que siguen haciendo este duro trabajo por un pírrico sueldo. Y siguen sufriendo igual que sus antepasados. Cobran 0,5 takas por cada kilo de té recolectado. Cada trabajador en una jornada extenuante de 8 horas recoge unos 60 kilos, es decir, apenas 30 céntimos de euro al día. Sin embargo el terrateniente vende ese té a más de 200 takas el kilo, es decir un incremento del 400%. Estos beneficios no repercuten ni en las condiciones laborales ni de vida de los trabajadores, que viven en unas chabolas dentro de la propia plantación. De cada familia que vive en la plantación solo uno de sus miembros puede trabajar en la misma, el resto debe buscarse la vida fuera de ella, algo prácticamente imposible en Srimongol. Este sistema vuelve a la familia absolutamente dependiente de la plantación, lo que los esclaviza aún más. La plantación suministra 3,5 kilos de arroz a los trabajadores a la semana, pero es de todo insuficiente para alimentar a una familia, así que tienen que comprar más arroz en el mercado. ¿Cómo puede sobrevivir una familia que gana 50 takas al día cuando un kilo de arroz cuesta 40?

Aunque todas estas desgracias son invisibles para los turistas. El maravilloso paisaje que conforman las plantaciones de té y la idílica imagen de las recolectoras bajo la amarilla luz del atardecer ocultan una realidad de esclavitud y sufrimiento.



El parque nacional de Lowacherra también merece una visita de medio día. Se puede seguir los senderos marcados ( a veces no es fácil), contratar un guía oficial o ir a tu bola (es fácil y no hay riesgo de perderse). Si quieres visitar las villas tribales de la zona quizás sea más conveniente contratar un guía. El Parque Nacional de Lawacharra es uno de los últimos fragmentos que aún quedan del bosque tropical primitivo en Bangladesh. El área fue establecida formalmente como parque nacional en 1996. Muchas de las grandes especies de mamíferos hace tiempo que desaparecieron de la zona (por ejemplo, tigres, leopardos, osos, o el sambar), probablemente como resultado combinado de la caza y la fragmentación del hábitat. Sin embargo, las poblaciones de muchas especies de mamíferos pequeños y medianos, que pueden sobrevivir en hábitats perturbados como por ejemplo los chacales, monos, ciervos o cerdos salvajes aún permanecen. El Parque alberga poblaciones importantes de gibones, macacos y langures. Casi un tercio de las aves que habitan en el país pueden verse aquí. A pesar de la importancia del parque, éste no está libre de los peligros de las grandes multinacionales. En el 2008 el gobierno permitió que una petrolera estadounidense, Corporación Chevron, realizara exploraciones sísmicas en busca de yacimientos. Estas exploraciones se basan en explosiones y emisión de ondas generan un enorme estrés a los animales haciéndoles huir de la reserva. Numerosos grupos locales han protestado contra estas exploraciones pero de momento con nulo resultado.

El acceso al parque es muy sencillo. Está a pie de carretera y unos carteles impiden que lo pases de largo. Tras abonar la entrada, diez veces más cara para los foráneos que para los lugareños, nos adentramos por el sendero principal.



A 5km del pueblo hay un puesto de té que se ha hecho famoso por servir el “té de 7 colores” que no es otra cosa que un vaso compuesto por siete tipos diferentes de té que no se mezclan entre ellos. Cada tipo de té es de un color y una densidad distinta lo que consigue este fantástico efecto. Incluso cuando lo bebes los 7 tés se mantienen separados. Y lo mejor de todo, además de ser visualmente llamativo es gustosamente rico.

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2rcompany, Jue Mar 07, 2013 5:45 pm

Rocket y Sadarghat



El puerto de Sadarghat está ubicado en la parte sur de Dhaka, en el río Buriganga, y es uno de los lugares más dinámicos en Dhaka. No en vano es uno de los puertos fluviales más grandes del mundo. Más de 200 grandes barcos salen cada día de sus muelles y el número de pequeños botes es incalculable. Una media de 30.000 personas usan cada día sus instalaciones. Uno puede quedarse durante horas hipnotizado por el ir y venir de barcos y pasajeros. La actividad es constante y frenética. El río Buriganga, aunque maloliente y fagoso, es el alma de la vieja Dhaka. Es fascinante ver los ferris sobrecargados de gente y carga a partes iguales Los ferris de triple cubierta atracan pegados unos a otros a los largo de los pantalanes oxidados en una sucesión interminable a la espera de partir. Entre ellos los pequeños botes de madera ayudan a los lugareños a cruzar de orilla a orillas. El ruido del tráfico se traslada aquí con las sirenas y los motores de pistón, el griterío de los barqueros y los estibadores que como un ejército de hormigas vacían uno tras otro los barcos de carga que atracan constantemente. Los alrededores de la terminal son caóticos. Las sirenas de buques, los gritos de los porteros, vendedores y mendigos, los muecines anunciando oración de la tarde…es la hipérbole del ruido. Puede no sonar muy atractivo pero es la esencia de Dhaka, el corazón de la ciudad, y una visita obligada si uno quiere conocer la realidad bengalí.

Cada día son más frecuentes la presencia de grandes barcos de pasajeros de cuádruple cubierta, blancos inmaculados y recién salidos de los astilleros parecen más fuera de lugar que Lomana en un baratillo. Pero entre estos nuevos gigantes hay un superviviente de otros tiempos. Un barco que resume el pasado fluvial de Bangladesh: el Rocket Steam.

Después de casi 100 años de surcando los ríos de Bangladesh, los días de gloria de los cuatro últimos románticos "Rocket" , barcos de palas, parecen contados. Sus gastados motores y paletas están fallando, mientras que la competencia de los medios de transporte más rápidos aleja a sus clientes.

Sin embargo los "barcos de vapor", ahora con motor diesel, todavía tienen sus partidarios que ve en estos barcos la mejor manera de viajar por los ríos del país. Y la verdad es que están en lo cierto, son barcos espaciosos y fuertes, sin apenas vibración y con escaso ruido y pueden navegar sin problema por aguas poco profundas.

Pero estos “fans” no son suficientes como para rentabilizar el coste de mantenimientos de estos viejos barcos. Hoy en día el mantenimiento del servicio por parte de la empresa estatal, Bangladesh Inland Water Transport Corporation, se debe casi más a motivos sentimentales que a económicos. Cada día son más los lugareños que recurren a otros medios de transporte y el turismo no es suficiente como para compensarlo. Durante el último año fiscal el servicio de vapores lleva alrededor de 4,5 millones de pasajeros, sin embargo, sufrió unas pérdidas de 13 millones de takas. Estas pérdidas son debidas sobre todo al coste de mantenimiento y a la incesante escalada del precio del combustible.

Pero todos estos problemas se olvidan cuando uno está dentro y se ve inundado por sentimientos encontrados. El barco sufre de muchas carencias y el mantenimiento es a todas luces insuficiente, pero a la vez se retrocede en el tiempo y se experimenta la sensación de volver a la época del Raj británico, cuando se utilizaban para ir y volver de Calcuta. Sus diminutas cabinas de madera con sus camastros y sus sábanas blancas se abren a una balconada de madera, por la que parece que en cualquier momento vas a ver pasar a una dama con su vestido de época. Las tumbonas de madera que de seguro había entonces han sido sustituidas por sillas de plástico más funcionales y duraderas, pero es fácil abstraerse y dejarse llevar por la imaginación.

De aquella época de esplendor tan solo quedan cuatro barcos en activo: el PS Ostrich, el PS Mahsud, el PS Lepcha y el PS Tern que operan en las rutas Khulna, Barisal y Morelganj. Dos de ellos fueron construidos en 1929, mientras que los otros dos lo fueron en 1938 y en 1950. Pueden transportar entre 600 y 850 pasajeros, y emplean más de 12h en recorrer los 350km que separan Dhaka de Khulna.

Estos barcos sufrieron una profunda renovación en 1985, se cambiaron todas las plancas de los barcos y se sustituyó el motor a vapor por otros diesel. En los años 90 volvieron a sufrir una renovación menor que consistió básicamente en una capa de pintura y poco más. Pero cada vez es más difícil y caro mantenerlos, ya que, las piezas de repuesto o son muy caras o sencillamente no existen.

Es probablemente el último vestigio de la herencia colonial y a pesar de que hayan perdido su antigua gloria deberían revivir si no es con fines comerciales, si al menos como turístico debido al enorme atractivo romántico que posee todavía.



Las plazas no son abundantes así que es necesario comprar los billetes con tiempo (nosotros tuvimos suerte y pillamos una segunda clase el mismo día de partir, pero no es lo habitual).



Dependiendo del nivel de las aguas el barco llega más o menos lejos. Lo habitual es que no llegue hasta Khulna y pare en Morelganj. Desde aquí para ir a Bagerghat debemos coger otro barco que en tres horas y por 120tk nos deja en el puerto de esta ciudad.



Bagerghat

El mejor hotel de la ciudad, está a un corto paseo en bicicleta (15tk) junto a la estación de autobuses, perfecto para continuar viaje. No tienen aire acondicionado y esta bastante sucio. Si este es el mejor hotel no queremos ni ver el peor.

La ciudad mezquita de Bagerhat está situada en la confluencia del río Ganges y Brahmaputra. Khan Jahan Ali, un sufí de origen turco, fue su fundador en el siglo XV y originariamente fue conocida como Khalifatabad. Khan Jahan Ali es venerado en la ciudad porque fue quien planificó las carreteras, puentes y cisternas de agua, además de un gran número de mezquitas, tumbas y mausoleos. Algunos de ellos olvidados hasta no hace mucho tiempo. Khan Jahan era un hombre religioso y pío, esto explica la densidad de monumentos religiosos islámicos. Bagerhat no es una ciudad fortificada posiblemente porque los manglares la hacían impenetrable. Declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, en sus alrededores se levantan más de 50 monumentos históricos aunque su dispersión, y a veces su abandono, no hacen fácil su visita.

Lo habitual es visitar un par de monumentos que están a un corto paseo en moto eléctrica desde el centro (se puede incluuso ir andando en 30´). El monumento más importante de la cuidad y del país es la mezquita Shat Gombuj, más conocida como la mezquita de las 60 cúpulas, aunque en realidad tiene 77. Fue construida en 1459, el mismo año de la muerte de su benefactor Khan Jahan. La mezquita desde el exterior tiene aspecto de fortificación, con gruesas paredes de ladrillo y cuatro torres en sus esquinas. Hay una ausencia casi total de adornos en su exterior y su interior, al que se accede por alguna de sus 11 puertas, está lleno de pilares y arcos. Es muy sencilla. Casi extremadamente sencilla diría yo. Solo destacan los 11 mihrabs que están decorados con piedra y terracota. No había mucha gente por los cuidados jardines que la rodean. Antes de salir del recinto hicimos una corta visita al museo que está a su lado. No era especialmente llamativo.

Cruzamos la carretera para visitar la mezquita Singara. Tiene una sola cúpula fuerte y amplia que se apoya en las gruesas paredes de ladrillo, rematado por una cornisa arqueada. No preciamos más de diez minutos para verla. Estábamos un poco desilusionados pues Bagerhat era uno de los centros arqueológico más importantes del país y no había logrado encandilarnos. En un principio teníamos intención de andar hasta la Mezquita Bigi Begni pero decidimos no hacerlo después del chasco de los anteriores monumentos. De camino a la ciudad puedes visitar el Mausoleo a Khan Jahan Mausoleo se encuentra en la orilla norte de un depósito de agua (un estanque infestado de cocodrilos) llamados thakur Dighi en lengua bengalí . El estanque es de forma cuadrada y el material excavado en el tanque fue utilizado para hacer un terraplén sobre el cual se construyó el mausoleo. Al estanque se llega a través de unas escaleras anchas y empinadas construidas desde el terraplén a modo de ghat, en la que siempre hay fieles. El mausoleo tiene una única bóveda de 14m de diámetro construido. El edificio fue hecho de ladrillo y piedra tallada. En sus paredes están inscritos versículos del Corán y siempre está lleno de fieles que acuden a rendir honores al fundador de la ciudad.

Después de visitar el mausoleo dimos una vuelta por los alrededores del estanque en busca de un famoso cocodrilo que acude a la llamada de un monje para comer. Pero ni el monje estaba por allí ni nosotros sabíamos cómo era la llamada y mucho menos teníamos ninguna gallina que ofrecerle, así que tuvimos que contentarnos con ver la lámina de agua rodeada de vegetación.

En el lado oeste del estanque se encuentra la Mezquita de la Nueve Cúpulas. Sobre las parades de ladrillo se apoya una gran cúpula central rodeada de otras ocho menores. Más de lo mismo.



Mongla

Nos alojamos en el hotel estatal Parjatan, a un precio muy superior al habitual (1700tk) pero es el mejor hotel en el que estuvimos en Bangladesh. El hotel se encuentra al otro lado del río pero hay botes que constantemente conectan ambas orillas por el módico precio de 3tk. El pueblo no tiene nada que ver. Los otros dos hoteles de Mongla se encuentran a aquí, pero ni el Hotel Bangkok ni el Hotel Singapur son recomendables a pesar de lo cosmopolita de sus nombres.

La raz´n para acercarse hasta aquí es visitar los Sunderbans. Hay diferentes opciones, no se puede hacer por libre y casi todas las agencias plantean los mismos precios. También hay excursiones organizadas para lugareños, nosotros no son pudimos unir a ninguna de ellas pero de seguro que salen más baratas.

La excursión de medio día que tan solo acerca hasta la primera estación forestal: Karamjal. Era la opción más económica: 1500tk por el bote más 230tk por cada uno de la entrada en la primera estación, en toral 20€. La del día entero se nos disparaba de costo: 4.000tk el bote + 950tk por la entrada a cada uno + 1500tk por el permiso de el barco + 500tk por el guardia armado, un total de 80€ algo inasumible para nosotros y más cuando sabíamos que los manglares no son la sabana africana y llegar a ver animales es bastante difícil, aunque ellos aseguren que puedes ver hasta tigres, que haberlos haylos pero no se dejan ver. Los Sundarbans comienzan 5km río abajo desde Mongla. La estación forestal de Karamjal se encuentra justo al inicio.

La visita es bastante pobre. Desembarcamos y tras ver la muda de una enorme serpiente y el esqueleto de un tigre muerto hace unos años, eso iba a ser todo lo cerca que íbamos a estar de un tigre de Bengala, iniciamos el recorrido entre el manglar por una apropiada pasarela de madera. No tuvimos la suerte de ver monos, aunque si a un pájaro carpintero y a un águila. Pero la espesura del manglar impedía ver más animales aunque los oyéramos. Llegamos hasta dos grandes pozas cerca del edificio de la estación forestal. En ellas viven unos cocodrilos adultos que son alimentados por los guardas forestales. Las pozas están rodeadas de un alto muro de ladrillo y en las puertas candadas un letrero avisa que los cocodrilos son peligrosos. El día está muy nublado así que aun siendo primera hora de la mañana iba a ser muy poco probable que viéramos un ejemplar adulto tomando el sol. Nos tuvimos que conformar con las pequeñas crías que tienen en el centro de recuperación.

Seguimos la visita viendo a unos monos y a unos ciervos. El lugar no daba para más así que de nuevo en el bote nos dirigimos hacia Mongla. La verdad es que la excursión se quedo muy muy corta pues ni tan siquiera pudimos navegar unos metros entre los manglares...para eso había que pagar. En vez de hacer el camino de vuelta directamente en diagonal ascendimos por la orilla izquierda del río. Ahora si pudimos disfrutar de los delfines que saltaban a unos centenares de metros frente a nosotros.

El delfín del Ganges es un delfín de río (de agua dulce). Tienen un morro largo y puntiagudo, característica de todos los delfines de río y sus dientes son visibles incluso con la boca cerrada. Sus ojos carecen de cristalino, así que son ciegos, algo que no les importa pues viven en un medio, el agua turbia, donde la visión no es muy útil; aunque son capaces de distinguir la intensidad y la dirección de la luz. La navegación y la caza la llevan a cabo por ecolocalización. Su cuerpo es castaño y fuerte en su medio. Tiene una sola y pequeña aleta triangular en el lugar de una aleta dorsal. Las aletas y la cola son finas y grandes en relación con el tamaño corporal. Las hembras adultas son más grandes que los machos. Se alimentan de una gran variedad de camarones y de peces, incluyendo carpas y pez gato. A los pescadores locales no les interesa su carne, además de estar prohibido pescarlos y comerlos por ley, pero se enredan en las redes que lanzan de lado a lado en los ríos. Recientemente el gobierno ha creado varias áeras protegidas con el fín de que no desaparezcan de sus aguas como ya ocurrió en China en el 2006 en el río Yangtze.



Khulna

La estación de autobús se encuentra a las afueras de la ciudad. Para ir al centro debeos seguir a la marabunta hasta un río, cruzarlo en barca (2tk) y tomas un rickshaw (100tk). Una vez en el centro de la ciudad miramos un par de hoteles y elegimos el Jalico (800tk/ac). El hotel estaba bastante bien y su recepcionista era muy útil y servicial.

Nuestra intención era ver la pesca con nutrias, para ello nos acercamos a primera hora a la estación de autobuses de Sonargaon (20tk) en un rickshaw. Una vez en la estación nos es muy fácil encontrar el autobús. Basta decir en alto el nombre de la ciudad de destino y esperar a que alguno te agarre y te lleve al autobús. ¡Y es que son tan amales estos bengalíes!

Nos montamos en el destartalado vehículo y comienza así un viaje que en poco más de una hora nos llevara a Noapara (40tk/p). Nos bajamos en el mercado de Noapara y allí mismo preguntamos por el bote para ir a Gobra, rápidamente nos guían. Debemos cruzar el río que está a unos 100m, para, en la otra orilla coger otro autobús que nos lleve a Gobra. El ir y venir de las balsas en el río es constante. Lo cruzamos por 2takas. Las balsas van tan hasta los topes que la línea de flotación está tan baja que parece que pueda hundirse la barca y zozobrar de un momento a otro. Según nos bajamos del bote andamos 50m hacia la derecha hasta llegar a la estación de autobuses donde justo en ese momento está saliendo el autobús con destino a Gobra, nuestro destino.

Una vez en Gobra preguntamos por el pueblo de los pescadores pero no lo debemos pronunciar bien porque nadie sabe. Decidimos seguir la carretera seguidos por una “troupe” de chavales montados en bici. Sabemos que la villa se encuentra a 5minutos andando pero pasan 15 y no la encontramos. Finalmente una adolescente nos dice que el pueblo que buscamos es Goalba, nosotros decíamos Goyalbani, y que está justo hacia el lado opuesto. Desandamos el camino, hasta el cruce donde nos dejó el autobús, y seguimos por la carretera principal hasta llegar a un pequeño puente. Ahí giramos a la izquierda y andamos 5 minutos entre las casas de un poblado bordeando el río. Llegamos así a Goalba. A lo lejos oímos a las nutrias. Nos acercamos hasta una barca. La barca es sencilla, de unos 6 metros de largo por uno y medio de manga. En el centro un pequeño techo protege del sol. En la popa una jaula de madera guarda a las nutrias que sabedoras de la inminente salida comienzan a gruñir y chillar desesperadas. Antes de subir iniciamos la negociación del precio, nos piden 5.000 pero lo dejamos en 1000 takas.

La pesca con nutrias es una técnica que lleva practicándose durante más de 1.000 años y que estaba ampliamente difundida, incluso se practicó en Europa hasta el siglo XIX. Hoy ésta práctica ha desaparecido de la mayor parte del globo. En estas villas pesqueras, en vez de lanzar redes de arrastre que esquilmarían el río, se ayudan de las nutrias para que asusten a los peces que se encuentran en el fondo o en las orillas de mismo y en su huída caigan directamente en las redes de los pescadores.

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2rcompany, Jue Mar 07, 2013 6:00 pm

Barisal



Para ir desde Khulna a Barisal debemos tomar un bus. A las 7:30 un autobús medianamente bueno sale desde el Mercado Nuevo, si no podíamos coger ese tenemos que ir a la estación de autobuses y coger cualquier otro...malo.

Afortunadamente pudimos comprar billetes (170Tk/p) para el de las siete y media aunque cuando lo vimos llegar nos preguntamos que si ese era el “bueno” como serían el resto.

La estación de autobuses se encuentra a las afueras un motorickshaw hasta el centro no debe cstar más de 50tk.

Hay bastantes hoteles, nos decantamos por encontraba el hotel Athenea. El precio 1100Tk por una doble con AC que si bien era bastante más pequeña estaba mucho más limpia....al estilo bengalí, claro.

Barisal es una de las ciudades más pobres del país. Carece de monumentos pero tiene una gran vida en las calles.

El mercado del pescado es de lo má interesante de la ciudad. Pura esencia bengalí. Varias calles antes el suelo comenzaba a estar sospechosamente mojado y un ligero olor a mar inundaba el ambiente. Conforme nos fuimos acercando la humedad del suelo se convirtió en charcos y estos a su vez en pequeños riachuelos. Toda esta agua provenía del pescado que era sacado de los barcos que arribaban al puerto y descargado directamente en el suelo junto a grandes básculas romanas. Apenas había sitio para moverse. Los compradores se arremolinaban entorno a las montañas de pescado y compraban a cestos de 20 kilos. La actividad era frenética y los gritos ensordecedores. Al fondo de la calle se veían a los barcos pesqueros llegar a puerto. Inmediatamente los porteadores con sus cestos vacíos saltaban al interior del barco para salir al cabo de pocos segundos con los mismos cestos pero esta vez llenos de pescado refrigerado sosteniéndolos sobre la cabeza. Avanzaban a lo largo de la calle y siguiendo una regla desconocida para nosotros vertían el contenido en el suelo unas veces en un sitio y otras en otro, pero siempre junto a enormes básculas romanas. Decenas de cestos eran descargados a la vez a un ritmo frenético. Ni que decir tiene que nuestra presencia levantó gran expectación. Hasta tal punto se arremolinaba la gente a nuestro alrededor que impedíamos el flujo de la gente lo que originaba empujones y algún que otro grito.



Dhaka

Volvemos a Dhaka en el Rocket, la entrada a la ciudad al alba es de lo más pintoresco. Una comitiva de barcos cargueros nos custodiaban. Cada cual más destartalado y sobretodo cada cual mas sobrecargado. Algunos de ellos incluso parcialmente hundidos, sus tripulantes debían achicar constantemente agua. La gran mayoría de ellos llevan lodo para abastecer a las miles de fábricas de ladrillos que se asientan en los suburbios de Dhaka.

La capital de Bangladesh está en pleno boom de la construcción, no en vano Dhaka es la capital de más rápido crecimiento del mundo. Cada día se necesitan millones de ladrillos, y para cubrir la demanda se han levantado miles de fábricas de ladrillos en los alrededores de Dhaka. Se calcula que 2.000 fábricas legales y otras 6.000 ilegales fabrican cada día millones de ladrillos, y aún más toneladas de polución, que agravan, la ya de por sí crítica, contaminación de la capital. Estas fábricas solo operan durante cinco meses al año, el resto del tiempo están cerradas debido al monzón, ya que al mojarse los hornos estos son muy ineficientes. Durante estos meses en las fábricas se trabaja a destajo. Miles de familias dependen de éste sector y durante el corto periodo de funcionamiento las familias deben sacar el máximo partido económico para vivir el resto del año. Esto supone jornadas maratonianas y por supuesto que todos y cada uno de los miembros de las familias colaboran en la fábrica, niños incluidos. Comienzan a las 9 de la mañana y no paran hasta el anochecer a las 6 de la tarde. Cada uno recibe un salario de 8€ al mes. Las condiciones laborales son terribles y están expuestos a los accidentes, problemas respiratorios y otras enfermedades. Pero no hay opción ya que más del 45% de la población en Bangladesh se encuentra por debajo del umbral de la probreza.

Desde cubierta vemos infinidad de altas chimeneas que señalan con exactitud la ubicación de cada fábrica. Al principio intentamos contarles pero es sencillamente imposible pues se pierde en el horizonte.

Una vez en Dhaka nos dejamos arrastrar por la marabunta hacia el exterior del puerto. Tomamos un rickshaw, después de negociar duramente el precio, y nos dirigimos al hotel New York.

Dhaka no es una ciudad fácil. Contaminación, sobrepoblación, suciedad y miseria pasean de la mano por sus calles. A esto hay que unirle la incomodidad de un clima extremo y un país deficitario en estructuras. Como un par de zapatos nuevos, nos tenemos que hacer a Dhaka para poder disfrutarla….o al menos soportarla. Habrá quién solo necesite un día pero otros puede que nunca se amolden a ella y cual zapato sea tirada a la basura. Dhaka ofrece experiencias excitantes y diferentes pero uno debe ser consciente de que se encuentra en un país musulmán y uno de los más pobres del mundo. Nos dirigimos hacia Old Dhaka en el centro de la ciudad, atravesando el Estadio Nacional y descansando en los Jardines del Palacio Presidencial, en cuyo estanque artificial un grupo de niños jugaba. Cruzamos el Gulistan Crossing, un cruce de caminos absolutamente loco. El tráfico en esta zona es infernal y al riesgo de morir atropellado se une la posibilidad de morir asfixiado por el humo de combustión de los motores. Creo que nunca antes nos habíamos sentidos tan agobiados en medio del tráfico de una ciudad. Había que tener mil ojos para no morir atropellado por un coche, una moto, un autobús, un rickshaw, una carretilla, una bici o por cualquier viandante que a la carreta se desplazaban por entre las dos estaciones de autobús que delimitan el cruce.

Una vez en North-South Road II ya sólo nos teníamos que preocupar de dónde poníamos el pie, pues las aceras eran trampas mortales llenas de agujeros, zanjas, cables, bordillos imposibles….y de alguna que otra moto que tomaba la acera como carretera.

Giramos a la derecha y nos sumergimos en el Nazira bazar a través de la Bycicle Street, famosa por alojar la mayoría de los talleres de reparación de rickshaw. Pero era Viernes y todos los establecimientos se encontraban cerrados, nos quedamos con las ganas de fotografiar los coloridos rickshaws.

Legalmente en Dhaka solo existen 80.000 rickshaw pero si uno pasea por sus calles es evidente que la cifra es mucho mayor. Bastante mayor en realidad. Nadie sabe a ciencia cierta cuantos rickshaws hay en Dhaka pero se estima que entre 400.000 y 800.000 bicicletas circulan diariamente por esta megaciudad en continuo crecimiento y movimiento. La gran mayoría de los rickshaw wala, o personas que pedalean sobre las bicicletas, no son propietarios de los rickshaws sino que los arrendan por unos 300takas al día. Todos los conductores tienen una historia muy parecida. Huyen de las hambrunas de las zonas rurales atraídos por las luces de prosperidad de la ciudad. Necesitan encontrar un trabajo no solo para mantenerse a ellos mismos sino también a la familia que han dejado atrás. La oferta es menor que la demanda así que incluso para un trabajo tan duro como éste, pedalear entre 12 y 16h diarias por apenas unos 20€ semanales, es necesario tener contactos. Una vez en la ciudad algún conocido le pone en contacto con el propietario de un rickshaw, luego alrededor de una taza de “cha” se negocia el precio de alquiler y las condiciones de mantenimiento. Una vez arrendado el rickshaw debe encontrar un alojamiento. Lo más probable es que las primeras semanas duerma sobre la bicicleta o directamente en el suelo y acuda a los mal llamados “Hoteles” a comer por unos 60takas. Estos establecimientos sólo tienen unas cuantas sillas y mesas y cocinan curry principalmente para los conductores de rickshaw. Si la cosa va bien y puede ahorrar algo de dinero es posible que pueda abandonar la calle y dormir bajo techo. Pero la comodidad brillará por su ausencia. Dormirá en un cuarto común, en apenas 60cm y por supuesto sin colchón sobre un suelo cubierto por un sari, cartones o una vieja tela. Y sin embargo es una ganga porque pagará 70tk por dormir, desayunar y cenar. Igual de básico que la cama es la comida; curry, arroz y dhal y quizás una vez a la semana algo de proteína animal en forma de pollo. Cada mañana se levantará y se sumergirá en la jungla de asfalto de Dhaka, donde no hay reglas ni normas y donde la polución irá oscureciendo cada día sus pulmones. Más del 50% de los conductores de rickshaw ganan entre 5000 y 9000 takas al mes. Comparado con otros trabajos en la industria textil o de fabricación de ladrillo, quienes ganan la mitad, son unos privilegiados. ¡No te jode!

Atravesamos el Viejo Dhaka entre callejones de apenas un metro de ancho atestados de rickshaw y motos. Hay muchos edificios en ruinas pero sus bajos sirven de improvisadas tiendas de todo tipo de mercancías. La única ventaja de estas calles tan estrechas es que hay sombra y eso nos alivia del fuerte calor.

Ascendemos hacia el norte y salimos a la altura de Banga Bazar un mercado especializado en ropa que a nosotros nos defraudó bastante.

Descansamos de la ciudad en los jardines de la universidad. Comienza a caer la tarde y cada vez son más los lugareños que se acercan a las campas para disfrutar del deporte nacional; el cricket. Nos hubiera gustado quedarnos y observar pero queríamos visitar el Museo Nacional.

La guía de viajes aconseja no acudir al museo los viernes pues se llena de lugareños. Y es cierto. Una gran cola en los accesos no pone en antecedentes. Durante toda la visita los pasillos se encuentran llenos de familias bengalíes que acuden al museo a reencontrarse con el orgullo nacional. El museo aún no siendo espectacular es una buena forma de acercarse a la historia del país.





Si habeís llegado hasta aquí vereís que apenas hay referencias de precios, horarios y demas datos prácticos, pero es que en un país como Bangladesh todo esto carece de sentido. En Bangladesh debes dejarte llevar. Primero por su población que es extremadamente solícita y amable y luego por el ritmo del viaje. Es un país fácil para viajar pero duro. Salvo con el Rocket y la primera clase del tren no hay problema de billetes. Los horarios no existen y los hoteles abren y cierran constantemente.

La amabilidad de sus gentes hay que saber llevarla porque sino te vas a agobiar. Te invitarán cientos de veces al día a que te sientes con ellos a tomar un té, y eso es todo lo que harás porque apenas hay ciudadanos que sepan inglés pero si te dejas llevar, si vas sin prisas y sobretodo si disfrutas del momento será una experiencia agradable.




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Cada viaje una aventura


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tusker, Lun Nov 18, 2013 6:47 pm

Estoy preparando un viaje para esa zona para diciembre y la informacion que posteas es genial y me has animado (mas aun) a conocer ese pais.

Muchas gracias por compartir.


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